Llevo meses cavilando la idea de marcharme lejos, escapar de todo y de todos. Donde nadie sepa ni quien soy, ni a que me dedico, ni como soy y lo que es mejor de todo, no tengan ningún interés en descubrirlo. Vivir en mi burbuja, aislado emocionalmente de todo cuanto me rodea, aunque soy consciente que esto es una utopía, tengo sentimientos no se si para bien o para mal. El caso es que los poseo y me encadeno inconscientemente a personas, objetos y sobre todo lugares. Se que si abandonase mi domicilio, mi trabajo, mi familia, mis amistades, … en resumen mi vida actual, lo echaría de menos, sería como una llama que me quemaría en lo mas profundo de mi ser, calcinando gran parte de mi corazón, dejando inútil la mayoría de él, como sin vida, y estar marcado con esa herida, sin cicatrizar, con continuos sufrimientos, recordándome perpetuamente lo que he dejado atrás. Atormentándome con ese dolor, cuando menos lo espero, ahí está, acechándome como un buitre que da vueltas sobre su presa esperando el momento justo que caiga al suelo, para saltar sobre mi, y alimentarse de los despojos que me aún quedan dignos, arrancándome de cuajo toda la dignidad que puedo retener. Machacándome, hundiéndome en lo más profundo del abismo más abrupto, más escabroso y oscuro de todos.
¿¿ Porqué he de ser emocionalmente activo ??
Todo podría ser mucho más fácil, si viviese en un lugar donde poder construir mi vida solo por mí, no condicionada por nadie de mí alrededor. Vivir de una forma inerte, ante cualquier estimulo, acto o acción. Deambular de un lado a otro, importándome solamente toda aquello que no está mas lejos que mi ombligo. Si es un pensamiento totalmente egoísta, pero me doy cuenta que realmente estos últimos son los mas felices, actúan bajo su criterio y para si mismos, no hacen nada que no sea en beneficio propio. No les importa nada más que ellos mismos.
Perfectamente podemos decir que son solitarios, por mucho que estén rodeados de gente y jamás experimentaran una complicidad, una vida en común lo suficientemente intensa, para darse cuenta que es lo único en la vida, que realmente merece la pena.
A veces envidio a esa clase de personas, se que estaréis pensando, si es posible que haya perdido totalmente la cabeza, pero creo que sería feliz.
Actualmente tengo un trabajo estable, en la misma población donde viven mis padres, tengo un piso (bueno esta en proyecto ya que esta en construcción), mi propio vehículo, soy joven, no me considero un individuo raro, sino una persona normal y corriente (aunque no me gusta definirme así), no suelo meterme en problemas, suelo caer bien e incluso podría atreverme a decir que soy camaleónico, debido a que se adaptarme a cualquier entorno. Pero sobre todo me autodefino como independiente y polifacético.
Bueno tras esta escueta descripción, deciros que realmente no me siento realizado totalmente, hay algo que me falta, algo que me hace añorar otra vida pasada, eso que hace sangrar esa herida citada anteriormente. Me oprime el pecho, estimula a mis lágrimas a escapar de mí, cambia mi estado de ánimo, me desplomo simplemente al pensar en ello. Esto es debido, a que juegan un papel demasiado importante en mi vida los sentimientos, emociones y gustos.
Antes vivía en un pueblo de Granada, de ahí vienen las raíces de mi familia, yo he vivido, para mi desgracia, poco tiempo allí, o quizás sea mucho, pero bajo mi juicio me parece muy poco. Pero lo suficiente para darme cuenta, que lo hecho de menos, conocer su gente, ese acento que tanto añoro, desnudar sus parajes, sus calles, su naturaleza, su vida, su alegría, su duende, … ¿Por qué me robaste el corazón? No te conformaste con saber que me llamabas mi atención, no¡¡ tu fuiste a más y más. Todo es poco para ti y yo como un bobo he caído en tus redes. Yo era muy joven para darme cuenta, pero te hiciste primero con un hueco, pero poco a poco has llegado a tomar el poder de mi consciencia, me derrito cuando escucho que te nombran, anhelo tu calor, tu olor .. Añoro todo cuanto a ti, hace referencia. Esa Andalucía, que es exclusiva.
Cuantas veces habré soñado con vivir esas historias que han contado mis padres. Despertarme todos los días con la imagen de la Alhambra, asomando por la ventana, como un ruiseñor orgulloso de si mismo, sabiendo que no hay cosa mas bella que el mismo, deleitándome con su magistral presencia, al igual que el canto del roncal, vienen a mi cabeza versos de Ibn al-Yayyab, Ibn al-Jatib e Ibn Zamrak pero sobre todo recuerdo el de la taza de los leones…
«Bendito sea Aquél que otorgó al iman Mohamed
las bellas ideas para engalanar sus mansiones.
Pues, ¿acaso no hay en este jardín maravillas
que Dios ha hecho incomparables en su hermosura,
y una escultura de perlas de transparente claridad,
cuyos bordes se decoran con orla de aljófar?
Plata fundida corre entre las perlas,
a las que semeja belleza alba y pura.
En apariencia, agua y mármol parecen confundirse,
sin que sepamos cuál de ambos se desliza.
¿No ves cómo el agua se derrama en la taza,
pero sus caños la esconden enseguida?
Es un amante cuyos párpados rebosan de lágrimas,
lágrimas que esconde por miedo a un delator.
¿No es, en realidad, cual blanca nube
que vierte en los leones sus acequias
y parece la mano del califa, que, de mañana,
prodiga a los leones de la guerra sus favores?
Quien contempla los leones en actitud amenazante,
(sabe que) sólo el respeto (al Emir) contiene su enojo.
¡Oh descendiente de los Ansares, y no por línea indirecta,
herencia de nobleza, que a los fatuos desestima:
Que la paz de Dios sea contigo y pervivas incólume
renovando tus festines y afligiendo a tus enemigos!»
Pues ahí esta, erguida, sabiendo que para ella los años no pasan, inmóvil, pero consecuente que ha dado miles de vueltas al mundo entero, sensata, pero a sido cómplice de centenares de locuras, humilde, pero consciente de que es una de las mas bellas del mundo. No hay palabras suficientes en ningún idioma, ni siquiera juntándolos todos, capaz de describir a la princesa de Granada.
Ella suprema entre todas y todas las mañanas, regalándome los buenos días, cuanto disfrutaría de esos 5 minutos de rigor, que siempre empleo en hacerme el remolón en la cama, observándola, fijándome bien, intentando buscar algún detalle que ha escapado ante mis ojos, deleitándome con ese porte.
Cuantas veces, me habrán narrado mis ascendientes, cuando mis hermanos y yo éramos más pequeños, lógicamente sino no podrían ellos dos solos, con las cinco bestias que han criado. Que todos los domingos nos arreglaban, con la típica “ropa de los domingos”, valga la redundancia y dábamos toda la familia, un paseo por los jardines del palacio nazarí. Todos unidos en una única piña, supongo que como todas las familias, con sus típicas discusiones, enfados y demás mal entendidos, que es algo normal y digo supongo, porque yo era demasiado pequeño para recordar tales detalles. La única imagen que recuerdo, yo me encontraba en brazos de mi madre, advirtiendo miles de colores, percibiendo esos olores de las miles y miles de flores, mi padre jugando con mis hermanos, una escena insuperable, ojala todo hubiese seguido así, inamovible, no me hubiese importado no crecer, no ver mas allá que eso, entrar en un bucle en el cual diésemos vueltas y vueltas sobre lo mismo, siempre ese día a día. Cuanto daría por hacer eso mismo con mis futuros hijos, encontrar esa futura mujer con la cual compartirlo. Me he dado cuenta que no es tan necesario tenerlo todo, sino mas bien apreciar lo que se tiene, por muy poco que sea, no me imagino una vida de derroche, sino una vida sencilla y con lo descrito anteriormente, creo que podría ser feliz y que más se puede pedir.
Ahora efectuó un repaso a esos archivos almacenados, me asaltan, me tienden una emboscada al saber que la semana que viene, estaré por esas calles granadinas que tanto añoro. Esas calles, que mientras deambulo por ellas, me relajan, me calman hasta limites insospechados, pierdo la noción del tiempo, todo tiene un significado, todo concuerda, es como un inmenso puzzle que a pesar de haberle dedicado mucho tiempo, al final obtenemos esa preciada recompensa, he encontrado el porque, he podido vislumbrar esa imagen completa, antes tan desglosada, en decenas de miles de piezas.
Miro la catedral, que tras leer “Los Pilares de la Tierra” de Ken Follett, ha cambiado mi manera de observar los edificios eclesiásticos, con sus bóvedas, contrafuertes, …. Obra pulcra que contraria al entorno en el que está ubicada, evocando a una época pasada no muy lejana, pero aún presente.
Escucho las voces de los habitantes de la ciudad, su comportamiento, su humor, … Me recuerdan a mi familia, mis titos, mi compadre, primos, mis amigos, … Personas con las que he mantenido y mantengo lazos afectivos.
Tengo la sensación de estar en mi hogar, mi sitio, …
“Todo lo que he querido en esta vida lo he perdido y lo que he tenido no lo he valorado”.
No puedo redactar esto sin que la emoción se apodere de mí, todo mi cuerpo reacciona al invadirme estos pensamientos, es como que la parte física de mí, quisiese decirme algo, intentase comunicarse conmigo, indicarme que escape, que salga corriendo, que tome esa salida, esa salida de emergencia …
Y continuamente me cuestiono, ¿debo tomar esa salida de emergencia?
Un saludo,
er killo